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Posted by lluvia | 20 marzo 2016

JUEVES SANTO: CUERPO QUE SE ENTREGA

La liturgia deJuevesSanto_080316l Jueves Santo es una invitación a profundizar concretamente en el misterio de la Pasión de Cristo, ya que quien desee seguirle tiene que sentarse a su mesa y, con máximo recogimiento, ser espectador de todo lo que aconteció ‘en la noche en que iban a entregarlo’. Y por otro lado, el mismo Señor Jesús nos da un testimonio idóneo de la vocación al servicio del mundo y de la Iglesia que tenemos todos los fieles cuando decide lavarle los pies a sus discípulos.

En este sentido, el Evangelio de San Juan presenta a Jesús ‘sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía’ pero que, ante cada hombre, siente tal amor que, igual que hizo con sus discípulos, se arrodilla y le lava los pies, como gesto inquietante de una acogida incansable.23-juevessantoC cerezo

San Pablo completa el retablo recordando a todas las comunidades cristianas lo que él mismo recibió: que aquella memorable noche la entrega de Cristo llegó a hacerse sacramento permanente en un pan y en un vino que convierten en alimento su Cuerpo y Sangre para todos los que quieran recordarle y esperar su venida al final de los tiempos, quedando instituida la Eucaristía.

La Santa Misa es entonces la celebración de la Cena del Señor en la cuál Jesús, un día como hoy, la víspera de su pasión, “mientras cenaba con sus discípulos tomó pan…” (Mt 28, 26).

Él quiso que, como en su última Cena, sus discípulos nos reuniéramos y nos acordáramos de Él bendiciendo el pan y el vino: “Hagan esto en memoria mía” (Lc 22,19).

Antes de ser entregado, Cristo se entrega como alimento. Sin embargo, en esa Cena, el Señor Jesús celebra su muerte: lo que hizo, lo hizo como anuncio profético y ofrecimiento anticipado y real de su muerte antes de su Pasión. Por eso “cuando comemos de ese pan y bebemos de esa copa, proclamamos la muerte del Señor hasta que vuelva” (1 Cor 11, 26).

De aquí que podamos decir que la Eucaristía es memorial no tanto de la Ultima Cena, sino de la Muerte de Cristo que es Señor, y “Señor de la Muerte”, es decir, el Resucitado cuyo regreso esperamos según lo prometió Él mismo en su despedida: ” un poco y ya no me veréis y otro poco y me volveréis a ver” (Jn 16,16).

Como dice el prefacio de este día: “Cristo verdadero y único sacerdote, se ofreció como víctima de salvación y nos mandó perpetuar esta ofrenda en conmemoración suya”. Pero esta Eucaristía debe celebrarse con características propias: como Misa “en la Cena del Señor”.

En esta Misa, de manera distinta a todas las demás Eucaristías, no celebramos “directamente” ni la muerte ni la Resurrección de Cristo. No nos adelantamos al Viernes Santo ni a la Noche de Pascua.

Hoy celebramos la alegría de saber que esa muerte del Señor, que no terminó en el fracaso sino en el éxito, tuvo un por qué y para qué: fue una “entrega”, un “darse”, fue “por algo” o, mejor dicho, “por alguien” y nada menos que por “nosotros y por nuestra salvación” (Credo). “Nadie me quita la vida, había dicho Jesús, sino que Yo la entrego libremente. Yo tengo poder para entregarla.” (Jn 10,16), y hoy nos dice que fue para “remisión de los pecados” (Mt 26,28).

Por eso esta Eucaristía debe celebrarse lo más solemnemente posible, pero, en los cantos, en el mensaje, en los signos, no debe ser ni tan festiva ni tan jubilosamente explosiva como la Noche de Pascua, noche en que celebramos el desenlace glorioso de esta entrega, sin el cual hubiera sido inútil; hubiera sido la entrega de uno más que muere por los pobre y no los libera. Pero tampoco esta Misa está llena de la solemne y contrita tristeza del Viernes Santo, porque lo que nos interesa “subrayar”; en este momento, es que “el Padre nos entregó a su Hijo para que tengamos vida eterna” (Jn 3, 16) y que el Hijo se entregó voluntariamente a nosotros independientemente de que se haya tenido que ser o no, muriendo en una cruz ignominiosa.

Hoy hay alegría y la iglesia rompe la austeridad cuaresmal cantando él “gloria”: es la alegría del que se sabe amado por Dios, pero al mismo tiempo es sobria y dolorida, porque conocemos el precio que le costamos a Cristo.

Podríamos decir que la alegría es por nosotros y el dolor por Él. Sin embargo predomina el gozo porque en el amor nunca podemos hablar estrictamente de tristeza, porque el que da y se da con amor y por amor lo hace con alegría y para dar alegría.

Podemos decir que hoy celebramos con la liturgia (1a Lectura). La Pascua, pero la de la Noche del Éxodo (Ex 12) y no la de la llegada a la Tierra Prometida (Jos. 5, 10-ss).

Hoy inicia la fiesta de la “crisis pascual”, es decir de la lucha entre la muerte y la vida, ya que la vida nunca fue absorbida por la muerte pero si combatida por ella. La noche del sábado de Gloria es el canto a la victoria pero teñida de sangre y hoy es el himno a la lucha pero de quien lleva la victoria porque su arma es el amor.

Posted by lluvia | 7 marzo 2016

SAN ROMERO DE AMÈRICA

mons romeroMons. Romero “pastor bueno,  lleno de amor de Dios  y  cercano a sus hermanos”

Mons. Romero constituye para El Salvador “un estímulo,  una renovada proclamación del Evangelio de Jesucristo, anunciándolo de modo que lo conozcan todas las personas, para que el amor misericordioso del Divino Salvador invada el corazón y la historia”. Monseñor Óscar Arnulfo Romero, Pastor bueno, lleno de amor de Dios y cercano a sus hermanos que, viviendo el dinamismo de las bienaventuranzas, llegó hasta la entrega de su vida de manera violenta, mientras celebraba la Eucaristía, Sacrificio del amor supremo, sellando con su propia sangre el Evangelio que anunciaba. Desde los inicios de la vida de la Iglesia, los cristianos, persuadidos por las palabras de Cristo, que nos recuerda que «si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo» (Jn 12,24), hemos tenido siempre la convicción de que la sangre de los mártires es semilla de cristianos, como dice Tertuliano. Sangre de un gran número de cristianos mártires que también hoy, de manera dramática, sigue siendo derramada en el campo del mundo, con la esperanza cierta que fructificará en una cosecha abundante de justicia,  reconciliación y amor de Dios. Pero recordemos que mártir no se nace. Es una gracia que el Señor concede, y que concierne en cierto modo a todos los bautizados. El Arzobispo Romero recordaba: «Debemos estar dispuestos a morir por nuestra fe, incluso si el Señor no nos concede este honor… Dar la vida no significa sólo ser asesinados; dar la vida, tener espíritu de martirio, es entregarla en el servicio, en el silencio, en la oración, en el cumplimiento honesto del deber; en ese silencio de la vida cotidiana; dar la vida poco a poco» (Audiencia General, 7 enero 2015). El mártir es un hermano, una hermana, que continúa acompañándonos en el misterio de la comunión de los santos, y que, unido a Cristo, no se desentiende de nuestro peregrinar terreno, de nuestros sufrimientos, de nuestras angustias.  Al testimonio de Mons. Romero, se ha sumado el de otros hermanos y hermanas, como el padre Rutilio Grande, que, no temiendo perder su vida, la han ganado, y han sido constituidos intercesores de su pueblo ante el Viviente, que vive por los siglos de los siglos, y tiene en sus manos las llaves de la muerte y del abismo (cf. Ap. 1,18). Todos estos hermanos son un tesoro y una fundada esperanza para la Iglesia y para la sociedad. El impacto de su entrega se percibe todavía en nuestros días.monseñor romero2 El ejemplo de Mons. Romero constituye para su querida nación  y para toda Latinoamérica un estímulo y una obra renovada de la proclamación del Evangelio de Jesucristo, anunciándolo de modo que lo conozcan todas las personas, para que el amor misericordioso del Divino Salvador invada el corazón y la historia de su buena gente. El santo pueblo de Dios que peregrina en el Salvador tiene aún por delante una serie de difíciles tareas, sigue necesitando, como el resto del mundo, del anuncio evangelizador que le permita testimoniar, en la comunión de la única Iglesia de Cristo, la auténtica vida cristiana, que le ayude a favorecer la promoción y el desarrollo de una nación en busca de la verdadera justicia, la auténtica paz y la reconciliación de los corazones. Hago míos los sentimientos de Monseñor Romero, que con fundada esperanza ansiaba ver la llegada del feliz momento en el que desapareciera de El Salvador la terrible tragedia del sufrimiento de tantos de nuestros hermanos a causa del odio, la violencia y la injusticia. Que el Señor, con una lluvia de misericordia y bondad, con un torrente de gracias, convierta todos los corazones y la bella patria que les ha dado, y que lleva el nombre del Divino Salvador, se convierta en un país donde todos se sientan redimidos y hermanos, sin diferencias, porque todos somos una sola familia en Cristo nuestro Señor (cf. Mons. Óscar Romero, homilía en Aguilares, 19 junio 1977). El martirio de monseñor Romero no fue puntual en el momento de su muerte, fue un martirio, testimonio de sufrimiento anterior: persecución anterior hasta su muerte. Pero también posterior porque una vez muerto fue difamado, calumniado, ensuciado. Después de haber dado su vida siguió dándola dejándose azotar por todas esas incomprensiones y calumnias. Eso da fuerza, solo Dios sabe las historias de las personas y cuántas veces a personas que ya han dado su vida o han muerto se les sigue lapidando con la piedra más dura que existe en el mundo: la lengua.         Papa Francisco  marzo, 2016

Mons. Romero que por tu intercesión   renazca la justicia y paz, para que terminen  las manifestaciones de todo tipo de violencia y que la misericordia   de Dios se extienda a todos los pueblos divididos por el odio, la codicia y la guerra. Amén.
Posted by GABY | 1 marzo 2016

¿Qué dejó en México la visita del papa Francisco?º

¿Qué dejó en México la visita del papa Francisco?

-Es difícil saberlo sin una perspectisiciliava de tiempo. Creo que, en medio del desgarramiento social que estamos viviendo en el país, y de la complicidad de la clase política con todo el desastre, la visita del Papa puede reforzar algo que se está perdiendo en México, que es la esperanza. L
os mensajes fueron muy claros, sobre todo en la homilía de Morelia, donde habló de la negación y la resignación, que es a lo que se está llegando ante la incapacidad de detener la violencia y encontrar una ruta de paz.

-Ante la dimensión que alcanzaron la violencia y la impunidad en México, ¿las palabras y los gestos alcanzan para enfrentarlas?

-No, no creo que sean suficientes En todo caso, si el Papa nos dio algo fue el llamado a mantener cierta resistencia y tener, como en la misa de la Resurrección, una vela encendida para que las tinieblas no sean absolutas.

-Como padre de una víctima de la violencia que asola México desde hace ya tantos años, ¿la visita del Papa lo movilizó?

-No, la verdad, no. El Papa es una buena presencia, pero no me dice nada más de lo que ya sé, ni de lo que tengo que vivir en mi resistencia desde la fe. Creo que haber remarcado la necesidad de la esperanza fue muy bueno para mucha otra gente, pero en mi caso personal no puedo decir que me haya agregado algo. La palabra evangélica sigue ahí, y la imposibilidad de encarnarse en lo real también sigue allí. El Papa aislado, sometido dentro del cerco de la política, muestra eso, que la palabra está ahí y se dice pero no logra salir del cerco. El mismo cerco que probablemente vivieron Jesús al final de su vida o San Pablo, cuando hablaba del “misterio del mal” en un mundo roto.

– Como líder mundial que es, al Papa lo recibió la clase dirigente nacional. ¿Cuál fue su rea-cción cuando vio a Francisco rodeado de funcionarios sospechados de complicidad con el crimen organizado?

-Pues de mucha tristeza. La palabra del Papa fue muy directa, pero no hizo mella en los individuos que son responsables de tantas muertes y de la miseria del país. Porque con el mismo cinismo luego fueron a comulgar, así que ahí se ve claramente la imposibilidad que tiene la palabra de encarnar en la conciencia de aquellos en los que debería encarnar. Me dio mucha tristeza y mucho dolor ver a ese hombre que trae el Evangelio, que habla con firmeza y con fuerza, ser ignorado y cercado por el show.

-Dice que la visita del Papa pudo haber servido para estimular la esperanza, pero al mismo tiempo señala que su palabra fue cercada y tuvo límites. ¿La esperanza también tiene límites?

-Hay que hablar de dos tipos de esperanza. La esperanza humana tiene límites; la teologal no. Vivimos tiempos muy terribles porque nos vemos obligados a ampararnos únicamente en la esperanza teologal, ya que la esperanza humana, que debió ser su rostro en la Tierra, no se ve. Entonces uno se aferra a la esperanza teologal, la que como decía Georges Bernanos “sólo nace cuando hemos aprendido a desesperar de todo”.

-¿En México hace falta una ola de espiritualidad como la que evoca el Papa?

-Yo creo que sí, el cambio sólo puede venir luego de un anclaje en la vida espiritual que nos lleve a una unidad. Y esa unidad se llama amor, dignidad y resistencia, pero sólo es posible a través de una vida espiritual que nos una y nos permita enfrentar el mal, el horror y la mudez que nos rodea.

-¿Cómo evalúa que Francisco no haya condenado explícitamente los abusos de los Legionarios de Cristo en Morelia, o que no se haya reunido con los padres de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa?

-Para mí es parte del cerco que menciono, un cerco que supongo que lo debe tener muy desgarrado. El Papa se mueve sobre un filo muy delicado, es un hombre de dos mundos, los dos de los que surgió la Iglesia: el del pueblo de Nazareth y el del César. Él vive entre el pueblo de Nazareth y el del César. Y en México, Francisco estuvo cercado por la iglesia del César, que no le permitió llevar ese mensaje a particularidades muy concretas.

JAVIER SICILIA

Foto:LA NACION

Activista

Profesión: escritor

Edad: 59 años

Origen: México

Se convirtió en activista en 2011, luego de que su hijo de 24 años apareciera muerto a un costado de la ruta en Morelos, junto a los cuerpos sin vida de otros seis jóvenes

 

 

Posted by lluvia | 29 febrero 2016

Diez derechos del corazón

Actualmente se constata una fecunda discusión filosófica sobre la necesidad de rescatar la razón cordial, como limitación a la excesiva racionalización de la sociedad y como enriquecimiento de la razón instrumental-analítica, que dejada a su libre curso, puede perjudicar la correcta relación con la naturaleza, que es de pertenencia y de respeto a sus ciclos y ritmos. Enumeremos algunos derechos de la dimensión del corazón.

1. Protege el corazón que es el centro biológico del cuerpo humano. Con sus pulsaciones riega con sangre todo el organismo haciendo que viva. No lo sobrecargues con demasiados alimentos grasos y bebidas alcohólicas.

2. Cuida el corazón. Es nuestro centro psíquico. De él salen, como advirtió Jesús, todas las cosas buenas y malas. Compórtate de tal manera que tu corazón no necesite sobresaltarse ante riesgos y peligros. Mantenlo apaciguado con una vida serena y saludable.

3. Vela tu corazón. El representa nuestra dimensión profunda. En él se manifiesta la conciencia que siempre nos acompaña, nos aconseja, nos advierte y también nos castiga. En el corazón brilla la chispa sagrada que produce en nosotros entusiasmo. Ese entusiasmo filológicamente significa tener un “Dios interior” que nos calienta e ilumina. El sentimiento profundABRE TU CORAZONo del corazón nos convence de que el absurdo nunca va a prevalecer sobre el sentido.

4. Cultiva la sensibilidad, propia del corazón. No permitas que sea dominada por la razón funcional. Armonízala con ella. Por la sensibilidad sentimos el corazón del otro. A través de ella intuimos que también las montañas, los bosques y las selvas, los animales, el cielo estrellado y el mismo Dios tienen un corazón pulsante. Finalmente nos damos cuenta de que hay un solo inmenso corazón que late en todo el universo.

5. Ama tu corazón. Es la sede del amor. El amor que produce la alegría del encuentro entre las personas que se quieren y que permite la fusión de cuerpos y mentes en una sola y misteriosa realidad. El amor que produce los milagros de la vida por la unión amorosa de los sexos y la entrega desinteresada, el cuidado de los más desvalidos, las relaciones sociales inclusivas, las artes, la música y el éxtasis místico que hace a la persona amada fundirse en el Amado.

6. Ten un corazón compasivo que sabe salir de sí y ponerse en el lugar del otro para sufrir con él, cargar juntos con la cruz de la vida y también juntos celebrar la alegría.

7. Abre el corazón a la caricia esencial. Es suave como una pluma que viene del infinito y, con el toque, nos hace percibir que somos hermanos y hermanas y que pertenecemos a la misma familia humana que habita en la misma Casa Común.

8. Dispón el corazón para el cuidado, que hace al otro importante para ti. Él sana las heridas pasadas e impide las futuras. Quien ama, cuida y quien cuida, ama.

9. Amolda el corazón a la ternura. Si quieres perpetuar el amor rodéalo de ternura y de gentileza.

10. Purifique día a día el corazón para que las sombras, el resentimiento y el espíritu de venganza, que también anidan en el corazón, nunca se sobrepongan al bien querer, a la finura y al amor. Entonces, tu corazón latirá al ritmo del universo y encontrará reposo en el corazón del Misterio, la Fuente originaria de donde procede todo, que nosotros llamamos sencillamente Dios.

Estas cinco recomendaciones que refuerzan el amor están llenas de sentido.

1. Pon corazóA DONDE VAYASn en todo lo que pienses y en todo lo que hagas. Hablar sin corazón suena frío e institucional. Las palabras dichas con corazón llegan a la profundidad de las personas. Se establece entonces una sintonía fina con los interlocutores u oyentes que facilita la comprensión y la adhesión.

2. En el razonamiento articulado procura poner emoción. No la fuerces porque ella debe revelar espontáneamente la profunda convicción de lo que crees y dices. Sólo así llega al corazón del otro y se hace convincente.

3. La inteligencia intelectual fría, que pretende comprender y resolver todo, genera una percepción racionalista y reduccionista de la realidad. Pero también el exceso de razón cordial y sensible puede decaer en el sentimentalismo almibarado y en proclamas populistas que alejan a las personas. Hay que buscar siempre la justa medida entre mente y corazón pero articulando los dos polos a partir del corazón.

4. Cuando tengas que hablar a un auditorio o a un grupo, procura entrar en sintonía con la atmósfera que hay allí. Al hablar, no hables solo desde la cabeza, da primacía al corazón. Él siente, vibra y hace vibrar. Las razones de la inteligencia intelectual solo son eficaces cuando vienen amalgamadas con la sensibilidad del corazón.

5. Creer no es pensar en Dios. Creer es sentir a Dios desde el corazón. Entonces nos damos cuenta de que estamos siempre en la palma de su mano y que una Energía amorosa y poderosa nos ilumina y calienta, y preside los caminos de la vida, de la Tierra y de todo.

Leonardo Boff

Posted by lluvia | 13 febrero 2016

AMISTAD Y VIDA CONSAGRADA”

819COMUNIDAD DE CONSAGRADAS, SACRAMENTO DE AMISTAD.

Las religiosas aparecen en la Iglesia como un estado de amor, una forma de manifestar el amor del Reino. Frente a otros tipos de vinculación humana, las consagradas proclaman que es posible la creación de lazos profundos y la realización afectiva desde el Evangelio. Pretende ser una presencia liberadora en medio del pueblo oprimido y violentado.
Está llamada a vivir la comunión bajo la forma de una relación interpersonal profunda.
La vida religiosa es el lugar donde se realiza y perpetúa la comunión de Jesús con sus discípulos, y se anticipa la comunión definitiva del Reino. En un mundo que se ha ido convirtiendo en multitud solitaria y competitiva, está llamada a ser signo visible de comunión, sacramento de la amistad.

1.- INTEGRACIÓN DE LA AFECTIVIDAD EN LA EXPERIENCIA DE DIOS.

Las religiosas con el coraje de descender y penetrar en sus propias profundidades en busca de su unidad interior, tienen la capacidad para abrirse a una relación interpersonal, donde el trabajo se asume como signo de la vida, y están en condiciones de entrar, como adultas, a la luz del Evangelio. Aquello significa que la energía afectivo-sexual se integra en un proyecto de maduración humana más amplio, que posibilita el surgimiento de personas libres y liberadoras, abiertas al misterio de Dios y a la comunión interpersonal.
La amistad de las religiosas inicia y encamina en el descubrimiento del amor del Reino. La vinculación entre las hermanas comienza por una motivación de orden religioso: llegan a la vida comunitaria sin un interés ni un previo conocimiento, y allí descubren que les atraía el mismo misterio. En la profundidad de su vida se desvela el rostro de un Dios seductor, que atrae a sí, consagra y envía. Mientras recorren los caminos de la vida en búsqueda de su realización personal y afectiva, se descubren formando parte de la trama de un amor mayor. En el origen de la amistad comunitaria se sitúa el descubrimiento del amor y de Dios como fuerza transformadora, capaz de convertir, por la fuerza del poder de la consagración, la energía bio-síquica de la libido en amor por el Reino, que congrega a las religiosas en una comunión de amigas empeñadas en la transformación de este mundo en Reino de Dios. No es la simpatía ni la afinidad, sino la persona de Jesús, quien congrega y vincula a las amigas en la vida consagrada. Las religiosas viven una mística que busca ardientemente a aquel Dios que las sedujo…, cultivan este misterio en la oración, viven la presencia de Jesús, y para recorrer este camino se unen en un grupo de amigas para ayudarse en esta búsqueda apasionada.

2.- VIDA COMUNITARIA COMO COMUNIÓN DE AMIGAS
La consagración de la energía afectivo-sexual debe traducirse necesariamente en un elemento de comunión interhumana y en energía misionera. Al interior de la vida religiosa dicha energía se orienta en forma de comunión comunitaria, y hacia fuera, hacia el mundo, en forma de misión. Por medio de la renuncia las religiosas COMUNIDAD DE CONSAGRADAS, SACRAMENTO DE AMISTAD.

Las religiosas aparecen en la Iglesia como un estado de amor, una forma de manifestar el amor del Reino. Frente a otros tipos de vinculación humana, las consagradas proclaman que es posible la creación de lazos profundos y la realización afectiva desde el Evangelio. Pretende ser una presencia liberadora en medio del pueblo oprimido y violentado.
Está llamada a vivir la comunión bajo la forma de una relación interpersonal profunda.
La vida religiosa es el lugar donde se realiza y perpetúa la comunión de Jesús con sus discípulos, y se anticipa la comunión definitiva del Reino. En un mundo que se ha ido convirtiendo en multitud solitaria y competitiva, está llamada a ser signo visible de comunión, sacramento de la amistad.

1.- INTEGRACIÓN DE LA AFECTIVIDAD EN LA EXPERIENCIA DE DIOS.

Las religiosas con el coraje de descender y penetrar en sus propias profundidades en busca de su unidad interior, tienen la capacidad para abrirse a una relación interpersonal, donde el trabajo se asume como signo de la vida, y están en condiciones de entrar, como adultas, a la luz del Evangelio. Aquello significa que la energía afectivo-sexual se integra en un proyecto de maduración humana más amplio, que posibilita el surgimiento de personas libres y liberadoras, abiertas al misterio de Dios y a la comunión interpersonal.
La amistad de las religiosas inicia y encamina en el descubrimiento del amor del Reino. La vinculación entre las hermanas comienza por una motivación de orden religioso: llegan a la vida comunitaria sin un interés ni un previo conocimiento, y allí descubren que les atraía el mismo misterio. En la profundidad de su vida se desvela el rostro de un Dios seductor, que atrae a sí, consagra y envía. Mientras recorren los caminos de la vida en búsqueda de su realización personal y afectiva, se descubren formando parte de la trama de un amor mayor. En el origen de la amistad comunitaria se sitúa el descubrimiento del amor y de Dios como fuerza transformadora, capaz de convertir, por la fuerza del poder de la consagración, la energía bio-síquica de la libido en amor por el Reino, que congrega a las religiosas en una comunión de amigas empeñadas en la transformación de este mundo en Reino de Dios. No es la simpatía ni la afinidad, sino la persona de Jesús, quien congrega y vincula a las amigas en la vida consagrada. Las religiosas viven una mística que busca ardientemente a aquel Dios que las sedujo…, cultivan este misterio en la oración, viven la presencia de Jesús, y para recorrer este camino se unen en un grupo de amigas para ayudarse en esta búsqueda apasionada.

2.- VIDA COMUNITARIA COMO COMUNIÓN DE AMIGAS
La consagración de la energía afectivo-sexual debe traducirse necesariamente en un elemento de comunión interhumana y en ener254gía misionera. Al interior de la vida religiosa dicha energía se orienta en forma de comunión comunitaria, y hacia fuera, hacia el mundo, en forma de misión. Por medio de la renuncia las religiosas manifiestan la posibilidad de un tipo intenso de vinculación afectiva, una relación profunda de amigas en función del Reino. Entendida así, la vida comunitaria se define como un grupo de amigas una forma nueva y diferente de actualizar y hacer presente el amor del Evangelio, constituyendo la utopía del Reino, un mundo nuevo, sin ricos ni pobres, sin señores y esclavos, un mundo de amigos. Tampoco existe una auténtica amistad sin un compromiso adulto de colaboración mutua.
La amistad comunitaria debe expresarse en forma misionera, los religiosos que se reúnen para cultivar el encuentro con Dios, y para promover la comunión Sororal, acaban por irradiar su testimonio y realizar gestos concretos de amor misericordioso y liberador. Por principio, las consagradas necesitamos mostrar nuestro testimonio de amor: una vida centrada en la búsqueda de Dios y en la comunión de los y las amigas(os) tiene pleno sentido: la amistad bien vale la pena, pues hace mujeres libres, abiertas para dar y recibir amor. La vida religiosa vale por sí misma y no preferentemente por lo que hace, vale por la propuesta que presenta, por el tipo de mujer nueva que genera, por la relación que establece entre las personas. Es un espacio para mujeres libres y liberadoras, capaces de compartir los bienes y la vida toda, abiertas a la amistad de los que viven al lado.
La misión de la vida religiosa consiste en ser una especie de “escuela de amistad”, un lugar donde se aprende a amar, a dar testimonio de amistad, espacio de acogida, en la dimensión del Reino

Georgina Zubiría M., Afectividad y Vida Consagrada

Escribió Mary Santillán

Posted by lluvia | 10 febrero 2016

ENCUENTRO CONGREGACIONAL MEMI 2015

Esperábamos esta fecha con una actitud esperanzada pues aquí es el espacio donde se dan los “ENCUENTROS”:

  • Con cada hermana de las comunidades locales: relación de amistad y sororidad.
  • A nivel personal (Retomando el proceso a través del estudio-reflexión-compromisos)
  • Con Dios (Retiro, oración-reflexión, Eucaristías)
  • Con la naturaleza: en contacto permanente
  • Con la realidad: Contexto social
  • Fuimos llegando algunas desde la mañana del sábado con la alegría y efusividad, características de las MEMI…, saludos, abrazos, felicitaciones por la Navidad, etc.
NUESTRO OBJETIVO:
“En el cIMG1599ontexto del “Año de la Misericordia”, profundizar los Acuerdos Capitulares y asumir las implicaciones que tiene el llevarlos a la práctica, para seguir en proceso de constituirnos Discípulas de Jesús a la Escucha de la Palabra en Comunidad Misionera”.

Haciendo una narrativa, podríamos decir que el primer día fue un ENCUENTRO FESTIVO, ya que después de un saludo alegre y fraterno, reunidas en asamblea pudimos saborear la creatividad desbordada de cada grupo o comunidad. En primer lugar, como ya es tradición, celebramos las posadas en un recorrido con María y José acompañadas de tres símbolos: Biblia, Documento Capitular y la Carta Apostólica del Papa Francisco, instrumentos que servirían de base durante el Encuentro. A estos documentos nos dimos una breve asomada en esta tarde y formulamos nuestros compromisos y una CONSIGNA que enseguida presentamos en plenaria. Además tratando de recuperar nuestra “niña interior” rompimos piñatas y por último el INTERCAMBIO DE REGALOS que ansiosamente esperábamos.
Este grato contexto nos preparó para adentrarnos al segundo día de trabajo que durante la mañana se vivió en ambiente de RETIRO: “Discípulas que reciben y dan Misericordia”; experiencia que sensibilizó nuestro corazón y nos dispuso a vivir con una renovada actitud “El Año de la Misericordia”.

Por la tarde de este día nos adentramos propiamente al contenido que nos ocupó el Encuentro: LOS ACUERDOS CAPITULARES: “DISCIPULADO, COMUNIDAD Y MISIÓN”, que se trabajaron con el Método: VER, PENSAR Y ACTUAR. Finalmente se concluyó con los siguientes compromisos:

  1. Reunirnos como Región, para concretizar un proyecto de los Acuerdos Capitulares, para dar respuesta a la realidad.
  2. Seguir profundizando los Acuerdos Capitulares en la oración, reuniones comunitarias, retiros etc.
  3. Ir concretizando las líneas de acción por mes. Programando una actividad cada mes de acuerdo a la realidad de cada comunidad.
  4. Fortalecer la actitud del discipulado desde la misericordia en el encuentro con Jesús en la oración, comunidad y misión.
  5. Darle seguimiento como región al proceso de asimilación y concretización del Documento Capitular y de la propuesta del Papa sobre la vivencia de la Misericordia.

La Evaluación final fue objetiva y además comprometedora para cada una. A continuación algunos comentarios del Documento Capitular y de todo el Encuentro:

  • En sintonía con la invitación del Papa a vivir la misericordia, la ecología y a “salir fuera”.
  • Profundo al tocar la propia realidad e invitar a tener a Jesús como fundamento.
  • Se profundizó más en el Documento Capitular.
  • El Documento muy nuestro y enriquecido, actualizado, responde a lo que estamos viviendo.
  • Providencial porque es histórico por el hecho de haber celebrado el XIII Capítulo General en el marco del “Año de la Vida Consagrada” y “Año de la Misericordia”.
  • Responde a nuestro proceso, confirma el rumbo, favoreció la reflexión, nos involucró a todas, al ser vivencial ayudó a la sensibilización y a los compromisos
  • Evangélico y en sintonía con nuestro carisma
  • Fue inspiración del Espíritu, además de que todos estos días los vivimos en clima de Retiro.
  • Se concluyó el ENCUENTRO CONGREGACIONAL 2015 con el “Festival de Agradecimiento” a través de una presentación artística presentada por las diferentes Regiones: Estados Unidos, Perú-Chile y México.

 

26 al 30 de diciembre en la Casa Diocesana de Suchitlán, Colima.

Hna. Soco Hurtado Madrigal

Secretaria General

Posted by lluvia | 9 febrero 2016

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2016

El mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2016 lleva como título:disenomensajecuaresma2016b

«’Misericordia quiero y no sacrificio’ (Mt 9,13).

Las obras de misericordia en el camino jubilar»

 

1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada

En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.

María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, María canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.

2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia

El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramátic7777-Papa-Cuaresma-2014os, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.

Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.

Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio q1454687837_miercoles_de_ceniza_2016ue «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.

3. Las obras de misericordia

La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga… para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.

Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.

La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.

No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).

VATICANO, 26 Ene. 16 /

Posted by lluvia | 8 febrero 2016

Carta de las CEB de México al papa Francisco

Ciudad de México a 2 de febrero de 2016.

FranciscoMexico
Hermano Francisco:

Esperamos con gozo tu visita a nuestro Pueblo Mexicano. Te esperamos como el Mensajero de la MISERICORDIA Y DE LA PAZ. Estaremos atentos a tus mensajes que siempre nos inspiran a vivir el compromiso de trabajar para que el Reino de Dios acontezca en el mundo en el que vivimos.

Son muchas las heridas que como pueblo mexicano tenemos. Las que más nos duelen son la pobreza de la mayoría, el 75%, y la
violencia que ha sumido en el dolor a tantos hogares, que han perdido a uno o varios miembros de su familia. Tenemos la esperanza de que con nuestras pequeñas acciones vayamos construyendo una sociedad en la que vivamos la fraternidad y la justicia. En eso estamos comprometidos.

A nuestra Iglesia Mexicana nos hace falta más espíritu profético para anunciar los signos que el Señor va poniendo en nuestra historia y para denunciar el sistema de dominación, explotación que mata a los pobres y excluidos. Es profundo el sentido de fe de nuestro pueblo que expresa en la Religiosidad Popular, el amor a Dios y a la Virgen de Guadalupe.

Las Comunidades Eclesiales de Base nos esforzamos por vivir el modelo de Iglesia al que nos invitas continuamente: Una Iglesia en salida a las periferias existenciales y geográficas, una Iglesia pobre y de los pobres. Una Iglesia en lucha contra del deterioro de Nuestra Casa Común. Tenemos conciencia de que la causa de los pobres y el cuidado de nuestro Planeta van de la mano y no pueden separarse.

Damos gracias a Dios que te haya dado sabiduría y fortaleza para señalarnos el camino que conduce a un mundo nuevo donde reine la paz y la justicia. ¡Cuánto nos iluminan tus palabras y nos animan tus gestos de amor por el pueblo pobre!

Agradecemos tu cariño a la Virgen de Guadalupe y hacia el pueblo mexicano. Queremos que tu visita nos llene de fortaleza y de gozo, que da el hacer vida la Palabra del Señor. Que tu paso por nuestro pueblo deje muchos frutos de igualdad y solidaridad.

¡Te esperamos con los brazos abiertos!

Fraternalmente

PBRO. JOSÉ SÁNCHEZ SÁNCHEZ

Fraternalmente Coordinador del Secretaría Nacional de CEB.

Posted by lluvia | 4 febrero 2016

SU PASCUA ES NUESTRA PASCUA

El Acontecimiento Pascual de la hermana Tere se dio en el contexto del cierre del “Año de la Vida Consagrada” y del día de Nuestra Señora de la Candelaria.

La hermana Tere nació en Tequesquitlán, Jal. El día 19 de diciembre de 1948. Es hija  del Sr. León Morán Ibarra y de la Sra. Ma. Inés García Beas que ya gozan de la Presencia del Señor. Tere es la mayor de 12 hermanos: Epifania, Ma. Concepción, Eriberto, José Àngel, Anastasio, Adelaida, Anastasio, Luz Elena, José, José Luis, Leonel y Mayra Lourdes.

Ingresó a la Congregación el 20 de julio de 1966 junto con las hermanas Raquel Gorgonio (+), Josefina Ruelas, Ofelia Gaitán, Elisa López  y Ana Rosa Guzmán.  Hizo sus primeros votos, ella y la hna. Lilia Cayeros el 8 de septiembre de 1969 en Tonila, Jal. Y el 29 de julio de 1976 hizo sus Votos Perpetuos con entrega generosa y sabedora de las implicaciones del Seguimiento de Jesús, siempre tratando de descubrir la Voluntad de Dios en todo momento.

Tere se afanó por hacer presente el Reino de Dios a través de su servicio en  la Pastoral Educativa en las poblaciones de Quesería, Santa Teresa, San Gabriel,  Pihuamo, Tecomán, Cihuatlán y Ac. Jorge Castell de Colima; en la Pastoral Parroquial en San Marcos, Tonila, Cuauhtémoc y Los Àngeles, Calif.; en  el campo de Misiones en la sierra del Nayar en  Huaistita, con nuestros hermanos  huicholes. Realizó su último servicio en la Casa Central, a cargo de las Hermanas Mayores.

Al interior de la Congregación  prestó sus servicios como superiora local en varias comunidades y como Ecónoma General durante diez años; fue Directora de la mayoría de los colegios por donde pasó; y en un tiempo formó parte del Equipo de Formación Inicial.

Se destacó por su espíritu de sencillez y un estilo de vida desde la pobreza y austeridad. Manifestó un amor grande por su familia y la CongreTERE MORANgación a quien mostró un gran sentido de pertenencia. Y en la vida diaria le distinguió su trato amable y educado, con capacidad de escucha y cercanía a las Hermanas Mayores con quienes compartió los últimos dos años y a quienes en medio de sus limitaciones manifestó el Amor Misericordioso del Padre. Con ellas vivió un proceso de crecimiento interior que había ya confirmado en Kairós, Institución de Desarrollo Humano para la Vida Consagrada, espacio que le  abrió un horizonte amplio y le dio la posibilidad de crecer humana y espiritualmente, cosa que supo disfrutar aunque en una etapa más corta pero más intensa y vivencial.

Tere gozaba de sentido del humor y actitud festiva ante las diferentes celebraciones y acontecimientos especiales; honesta, transparente, sensible y discreta; siempre habló con la verdad, mantuvo una actitud conciliadora y positiva entre las hermanas. Fue una mujer de convicciones, con gran espíritu de sacrificio, disciplinada en su vida personal. La última etapa de su vida la vivió en total disponibilidad a la Voluntad de Dios y certeza de Su Amor. Aún con su enfermedad del corazón, hizo lo imposible por llevar adelante la misión encomendada. Los últimos dos meses los vivió en el lecho del dolor e incertidumbre pero siempre dijo que “estaba preparada” para lo que Dios le pidiera.

Estas características de su Vida como mujer y como consagrada, pueden inspirar nuestros procesos humanos y espirituales  en estos tiempos de tantos retos y desafíos en nuestro Seguimiento a Jesús, con María Inmaculada.

Entregó su vida el día 02 de febrero de 2016 en la ciudad de Colima, Col.

AMÉN

 

Hna. Soco Hurtado Madrigal

Secretaria General

 

 

 

 

Posted by lluvia | 4 febrero 2016

SU PASCUA ES NUESTRA PASCUA